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domingo, 22 de febrero de 2009

LA PERCHA Y EL SACO

Ella, de madera oscura, muy coqueta, siempre colgadita. Él, algo serio y apocado, pero muy bien conceptuado entre sus congéneres, siempre limpio y bien planchado. Muy bien mirado por el patrón y la patrona. Lo cierto es que de vez en cuando intercambiaban algunas palabras, en especial cuando ella estaba trabajando y el descansaba. El saco decía para sus adentros--¡Qué lástima, siempre que estoy junto a ella, tranquilo y sin manos puestas sobre mí, ella está concentrada "teniéndome la vela a mi"!...Entonces se le ocurrió una idea. Levantó la manga y le tocó el hombro a la percha--¡Hola!¡¿te cuesta mucho trabajar conmigo?...¿te cuesta menos con las camisas y las caperas?... La percha se inclinó un poco y le respondió--¡Huy, qué pesado sos!...pero no te hagas problema, es mi trabajo, para eso tengo un gancho fuerte y soy de buena madera, no como esas perchas "ligeras" de plástico. Yo soy toda una dama chapada a la antigua. A "Perchita" le gustaba charlar, así que siguió ---hace tiempo que trabajo en este placard pero antes estaba en una tienda ¡qué bien se trabajaba por allá! todo era pulcro y limpio y pasaron por mí ¡ tantas camisas, tantos sacos, importantes!...El saco veía en ella poco interés en alcanzar un romance, pero igual se tiró un lance--Decime Perchita ¿qué tenés que hacer esta noche?. Ella le contestó--Si vos te vas, estaré sola, pero siempre veo televisión en el T.V. de los patrones que tienen en el dormitorio. El saco pensó "debo ir al grano". Y le dijo--¿no querés salir conmigo?. Percha respondió--En realidad mi amigo el Espejo ya me invitó a salir. El saco se miró en el espejo y lo retó a duelo arrojándole un guante a la cara. La Percha se enojó y le dió un sacudón que lo dejó tirado en el suelo. El espejo a su vez le "tiró" "la manga"(era muy cara dura, y tenía muchas caras) Luego algo sucedió para complicar las cosas( o tal vez, arreglar) El dueño del saco era un visitador médico que tenía que viajar lejos y se llevó en el auto a los dos, la Percha y el Saco. Así la "Colgueta"-como le decían sus amigos- se tuvo que quedar con el saco a trabajar. Una vez en el auto, se produjo este diálogo. Dijo el saco--Estaremos siempre juntos, pero como amigos. Ella dijo--¡será un placer trabajar juntos!. El hijo del Espejo del dormitorio-espejito retrovisor- le contó todo al padre, y como éste hacía siete años que era viudo, a causa de una seria rajadura que tuvo su mujer, pensó " hace mucho que no tengo a nadie..quizás la Percha vuelva y tenga todavía esperanzas"...No hubo romance entre el Saco y la Percha...Y el Espejo...a esperar que vuelva el visitador médico...

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